Me estoy acostumbrando a estar sin ti, a callar lo que siento, a llorar a solas, a guardarme los abrazos, a cerrar mi puño cuando quiero hacerte una caricia, al silencio absurdo de las noches, a queel viento no me traiga tu nombre…
Me estoy acostumbrando a tus ausencias, a tus silencios, a esa distancia eterna que nos separa cada vez, me estoy acostumbrando a tus palabras frías, a no oírte decir te amo…
Me estoy acostumbrando a que la luna se apague ante mis palabras, a mi individualidad y a tu soledad fracturando nuestra comunión, me estoy acostumbrando a estar sin ti…
Aunque hay días como hoy, que la nostalgia me invade y te extraño, extraño esa sonrisa que lo iluminaba todo en mi vida, a esos besos, al hecho de sólo pensarte y que en ese preciso instante sonara mi teléfono, extraño despertarte cada mañana y oír tu voz modorra diciéndome que me querías, extraño dormir sonriendo porque sabía que si te necesitaba en la madrugada, te encontraría, extraño tus cuidados, tu ternura, tus coqueteos que me sonrojaban, me intimidaban y me ponían a temblar de nervios, extraño esos latidos de mi corazón que parecía querían salir corriendo de mi pecho al sentirte cerca…
El silencio ahora es mi compañía fiel, la soledad me hace el amor durante todo el día como queriendo decirme que no podré deshacerme de ella, el mundo se burla de “mi gran interminable amor”… pero ya no duele tanto, me estoy acostumbrando a estar sin ti.
Quizás todo se ha dicho pero nada se ha hecho
Yo también tuve que aprender a estar sin... a callar, a dejar de sentir, o al menos, a cambiar unos sentimientos por otros, que ahora se acercan a la indiferencia... Y ahora, cuando ve que me ha perdido, vuelve para que yo, vuelva a "sentir".
Suele ocurrir que se valora lo que se ha perdido y no antes. Pero a veces es un acierto dar una segunda oportunidad. Otras, por supuesto, no.
Menos mal que durante ese camino, al menos, algo aprendes.
Agradezco la publicación de mi artículo en tu blog, Felicidades.
Un placer. Has sido capaz de transmitir, eso es bonito.
Tras el poema de Benedetti, y la memoria de un Oliverio melancólico, en un muelle de Buenos Aires, y tus palabras de ausencia.
Yo no sabía que no tenerte
podía ser dulce
como nombrarte
para que vengas
aunque no vengas
y no haya sino tu ausencia
tan dura como el golpe
que me di en la cara
pensando en vos
(Juan Gelman)
Yo también he tenido esa sensación, bueno, rectifico, ese alguien y yo la tuvimos un par de veces, ambos intentábamos guardarnos algo que teóricamente no iba a funcionar.... pero tenemos poca fuerza de voluntad! XD
Me ha marcado mucho la frase "me estoy acostumbrando (...) a cerrar mi puño cuando quiero hacerte una caricia"
definitivaente amor es una lagrima